PubliciPad sobre Plataformas.

Viendo iAd, es decir, la publicidad para dicho ecosisteMac (gracias Javier Herrero por la clase con desayuno incluido) puede hablarse de “realidad aumentaiPada”. Sus posibilidades creativas son ilimitadas, con lo que las empresas que apuestan (palabra clave) y asumen el riesgo de innovar son las que (como Flecther Agency) se anticiparán al postsocialmedia.

Resulta anacrónico, más con el paso de los meses, visualizar los Spots del iPad: auténticas piezas audiovisuales donde el protagonismo del producto se diluye en mero “storyselling”. Contar la vieja historia, mil veces repetida del tipo hecho a sí mismo que empezó repartiendo periódicos en bicicleta, no es la mejor forma de explicar una compleja transición de modelos de negocio. Uno prácticamente agotado y otro que en la práctica no se sabe como implantar de una manera rentable. No está de más contemplar la curiosa forma en que adwords está recurriendo al “robapáginas” clásico o como chrome tiene que seguir la fórmula tradicional bajo un claim más propio de un preservativo que de un navegador. (Simple. Safe. Secure…).  Queda claro que lo convencional sigue alcanzando la notoriedad que lo digital no logra más allá del “me gustas”, pero no sé muy bien para qué… eso sí de comprarte nada de nada.

Todo es puro bla, bla, bla y discurso de charlatán virtualizado con ánimo de correr la suerte de ser viralizado. Como tal, por encima de sus prestaciones y por debajo de su diseño, un iPad es al iPhone como una “tableta” a un teléfono por muy inteligente que sea. Son dispositivos que no resisten una comparación porque sus públicos, funciones y, sobre todo su funcionalidad son radicalmente distintos. El autor de esta entrada no es usuario de ninguno de ellos, sin embargo, hace falta ser muy tonto y estar muy ciego como para no ver que las diminutas pantallas solo generan miopía de ficción. La efímera moda comercial de estar a la última lleva a romper una fotografía impresa para hacer millones de digitales al día carentes de concepto, sentido y significado. Lo que importa es “mandar algo” sin asunto ni nada que contar.

Lo curioso del caso es que, con tantos canales que no hay quien soporte, los contenidos son la pieza angular sobre los que gira el sistema. Sin un buen texto el contexto puede ser genial, lo que ocurre es que funciona con el mismo pretexto de un spot para algo que (por su calidad) no necesita ser anunciado. Las múltiples asociaciones y los vínculos que se pueden establecer con un iPad a plataformas bajo el dominio y control Mac, tienen en sus tiendas su máxima expresión. Desde iTunes, que deja en paños menores a es-bluf-tify, a su oferta de aplicaciones (aplis o apps) que convierten a preciosos dispositivos en complejas máquinas llenas de menús y opciones. Esa, y no la ñoña de los spots (tía superfuerte), es la verdadera PubliciPad de la que trata este post. De la que apenas hay referencias accesibles en internet: ¿cómo se comercializan y que rentabilidad tienen desarrollos informáticos que cuestan más o menos euros? Apostando por los iPad como herramienta de trabajo y de ocio, salvo quererse quemar la vista en una minúscula ventana (desde la que permanecer conectado todo el día), la cuestión radica en la comunicación de ventas que se hace para promocionar las descargas: ¿hay o no publiciPad de las mismas? ¿Qué lleva a un Mac-consumidor a comprar software adicional? ¿Cuántos céntimos pagaría un sesentón por hacer su “soiPad de letras”, o eso es cosa de veinteañeros? Gracias a @rayestaran “Apple revela la lista de las 10 Apps más descargadas de todos los tiempos”… todo un ranking que sopesar tranquilamente.

En un entorno como internet, donde la candidez y la ingenuidad de muchos llevan a pensar que »todo es gratis, legal y para siempre«, las nociones sobre tráfico, ancho de banda, micropagos con tarjeta… suenan a rollito teórico cuando la técnica aplicada a la tecnología no genera ingresos acordes a “supuestas inversiones” que nunca son tales. Por cierto, tampoco se presupuestan ni se materializan. Al otro lado, la racanería convierte en egoístas a usuarios dispuestos a no pasar por taquilla. Para eso están los anunciantes, a cuyos patrocinios hacer caso omiso, ya que lo interesa es disfrutar de la fiesta sin asumir el coste de la juerga.

Este post es un guiño a una “propuesta de colaboración”, puede que si el tiempo y las ganas se encuentran, la siguiente entrada se complete con una presentación teórica que complemente lo menos parecido a Public iPad (que sonando igual, no es lo mismo).

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Acerca de fletcheragency

Bienvenido al blog de la agencia de publicidad fletcher. Aquí encontrarás entradas relacionadas con el mundo publicitario, el diseño y aquello que nos parece creativamente interesante.
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